Urbano

La CGM y
el ambiente

Por Diana Carolina Torres García

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Bajo el concepto de “control eficiente, ciudad sostenible”, la Contraloría General de Medellín, que en este 2021 ha cumplido 70 años de trabajo continuo, manteniendo altos estándares en el control fiscal en una ciudad que evoluciona de capital industrial a ciudad inteligente, adaptando la Cuarta Revolución Industrial, y asumiendo integralmente la protección y el control de lo quizás, mal denominados, recursos naturales. 

 

La Entidad ha enfocado sus esfuerzos de mejoramiento permanente en optimizar las habilidades y destrezas de su personal, mejorando sustancialmente la calidad y eficacia del control fiscal de los cada vez más crecientes rubros relacionados con el ambiente.

 

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La naturaleza y el entorno, ciudadano y rural, son capitales sociales, reales y simbólicos, que cada vez toman mayor importancia en la narrativa y agenda de las sociedades contemporáneas. Un organismo de control con personal sensibilizado, actualizado y motivado puede hacer la diferencia frente a retos de control fiscal, específicamente con los temas de gestión ambiental, biodiversidad y cambio climático.


La importancia de la gestión comunitaria de la CGM se refleja en el programa Contralores Estudiantiles, el cual se extendió a líderes y lideresas juveniles de la ciudad, y que representó un hito en cuanto a aforo, participación y motivación de las personas involucradas.

Las alianzas mediante convenios interinstitucionales con organismos de gestión ambiental, otros organismos de control, la Academia, y entidades descentralizadas, potencia el accionar de la nueva mirada de control exhaustivo a los temas relacionados con el ambiente, usando para su evaluación y análisis, herramientas metodológicas que permitan una visión panorámica, y una valoración crítica en sus múltiples dimensiones, así como acciones pedagógicas y de actualización continuada.

La aplicación de políticas de producción más limpia, al interior de la CGM, se han enfocado en aspectos tales como reducir generación de residuos sólidos, separación de estos en la fuente, uso de materiales e insumos con la más baja huella de carbono; cabe la pena destacar la racionalización de uso de papel en los procesos de la CGM, reduciendo su uso solo a mínimos indispensables.

La pandemia de COVID 19 que ha caracterizado los años 2020 y 2021, lapso de tiempo a que se refiere este informe, potenció el trabajo y la capacitación remota, agregando nuevas habilidades informáticas a todo nuestro personal, y manteniendo, además, los indicadores de ejecución intactos, con unos costos ambientales, económicos y de riesgo ínfimos frente a la presencialidad, significando ahorro en costos personales, e institucionales. 

Con el retorno paulatino frente a la presencialidad, el uso de nuevas tecnologías de trabajo y comunicación al interior de la CGM no se pueden ya abandonar, y se avecina un entorno híbrido entre la presencialidad y la virtualidad, tratando de aprovechar lo mejor de ambos mundos, y sin olvidar que, lo verdaderamente importante, es trabajar en aras de una sociedad que permita desarrollar potencialidades individuales y colectivas.
 

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